//Detrás de una madre o un padre que pide ayuda….

Detrás de una madre o un padre que pide ayuda….

 

 

Hay Culpa, hay miedo, hay frustración, desesperación, millones de preguntas, torbellinos de emociones al ver la montaña rusa del día a día.

Si  me permiten contarles, con el debido respeto, me gustaría que cerraran los ojos y apagasen la mente, escucha estas palabras únicamente desde el corazón.

Tras mi infancia y adolescencia, llegue a la vida adulta. En aquel momento queriendo o sin querer mi bebe llegó.

Cada instante lo miraba, tocaba, abrazaba, olía, escuchaba el latido de su corazón y esos gemiditos de satisfacción.

Aunque por otro lado, al igual que otros bebes, o quizás un poquito más, mi peque tenía mucho genio, lloraba insistentemente y calmarlo era laborioso. Y cada noche le costaba coger el sueño. También era complejo darle de comer, le costaba mantenerse cogido al pecho, y se enfadaba porque parecía hambriento.

Aquí empezó el sentimiento de frustración, ninguno de nuestros esfuerzos parecían suficientes para que mi bebe estuviera feliz, y al repetirme este mensaje brotaba en mi el sentimiento de “mala madre” y la culpa me empezó a comer por dentro, mientras visitaba a todo tipo de médicos y expertos,  pero ellos me decían “es pronto”” es muy pequeñito”  ves probando 2500 cosas con todo tipo de variable a ver si cambia la situación.

Ver pasar el tiempo y estar 24 horas al servicio de la paciencia, me hizo caer en desesperación, nadie parecía entender lo que pasaba, nadie nos hablaba con seguridad. Y esto nos generaba millones de preguntas que quedaban siempre sin respuestas.

El camino ha sido largo, ha sido duro…. y ahora estoy agotada. Cada día que pasa trato de mirar los avances de mi peque, esos que consigue porque visitamos todos los días a profesionales que le hacen hacer millones de cosas raras, que le enseñan y se centran en que aprenda para que pueda ser feliz en este mundo. A todos ellos me gustaría decirles:  “ no ha sido fácil llegar hasta aquí, y justo ahora, que parece que avanza, necesito paz, necesito un descanso, por favor, cuando me pidas que trabaje con mi peque, o que practique los consejos que me das, dímelo con cariño, dímelo con respeto. Prometí hacer todo lo que pudiera, y sigo ahí, pero ahora mismo, no puedo más, déjame que coja fuerzas y anímame por todo lo que hemos pasado, y verás que en muy poco tiempo, puedo volver a hacer todo lo que me dices”.

Aurora Carbonell

www.asociacionyoucan.com